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sábado, julio 03, 2010

Acantilados de papel 304: Croniria


FICHA:
CRONIRIA

de Raquel Lanseros
Edita: Ediciones Hiperión. S.L.
Madrid, noviembre de 2009
Género: poesía
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-7517-953-7
68 páginas.
Página de la autora.
Página del libro.
Ilustración de portada: Jack Babiloni


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
Raquel Lanseros, en palabras de nuestro común amigo Fulgencio Martínez, tiene un don especial para la poesía, y para los títulos de sus libros. Y en este, Croniria, es una fresca crónica que, como destacó el jurado del XIII Premio Internacional Antonio Machado de Baeza, “frescura y audacia de unos poemas de mano joven, pero no por ello faltos de solidez y penetración, que hacen partícipe al lector de un mundo propio, y propio de su época, con hallazgos verbales que van más allá del mero juego literario”, y eso sin obviar que la autora juega con el lector, con las palabras, con lo que nos dice, con lo que nos oculta, como una consumada prestidigitadora de las palabras, llevándonos por esa crónica-viaje, en la que sabremos, si lo dudábamos, que “sólo quien ha besado sabe que es inmortal”.

Ella nos recuerda unas palabras que pudo pronunciar Heráclito, “no se pisan jamás las mismas huellas”, pero sí se pueden leer cientos de veces los mismos poemas, porque nuestros ojos, deslizándose con “apetito prohibido”, no dejan huella sobre las páginas, y, nunca debemos olvidar- nos lo recuerda Raquel- que “la poesía es lo contrario de la muerte”.

Un viaje, y su crónica, que nos lleva al lejano, o cercano, pues puede que el tiempo sólo sea un sueño, 2059, donde “los viejos somos muchos/ somos tantos/ que nuestro peso arquea la palabra futuro/ Cuentan que olemos mal, que somos egoístas...”, que para este lector representa la parte más profunda de esta crónica, que nos recuerda más adelante que “el tiempo suele darnos la ventaja/ de pensar que no existe su amenaza./ La juventud, efímera y hermosa, lo retiene cobarde en el fondo del lago”, y nos resalta también que “la vida es un juego peligroso”.

Raquel Lanseros, que ilumina las mañanas de León con su sonrisa, no nos llevará a la tristeza en esta crónica, cantándonos el Espíritu de una época, poema que me ha gustado mucho, nos confiesa que no “teme a la muerte ni al olvido”, que se siente “deudora de la carne”, y que si debemos buscarla, que lo hagamos “entre las alas/ de un pájaro que escapa del invierno”. Ella, nacida en Jeréz de la Frontera, amiga de Murcia, residente en León, viajera impenitente, ama “la libertad y sus orillas”.

Treinta y dos poemas para alejar el invierno, la muerte y el olvido.

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