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sábado, enero 08, 2011

Acantilados de papel 331: Sonetos de un poeta solitario


FICHA:
SONETOS DE UN POETA SOLITARIO

de Rafael Borondo Espejo
Edita: Edición propia
Madrid, 2010
Género: poesía
Encuadernación: Rústica
Depósito Legal: M-15664-2010

238 páginas.


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas
Estamos ante un libro de poesía no al uso, incluso no políticamente correcto, donde nos encontraremos con un inusual poeta que nos cantará, a lo largo de casi 200 sonetos, lo que le mueve en la vida, y lo que espera más allá de ella.


Podemos leer en la solapa de la portada que la selección de estos sonetos es una antología de los mejores poemas de Rafael Borondo Espejo, realizada por quienes mejor le conocen y admiran, y yo me atrevería a añadir, tras leer el libro, de quienes le respetan.

Porque hay mucho respeto en la selección de los poemas, divididos en seis partes muy íntimas del poeta, aunque sólo una de ellas se titule así, Íntimos. Mire si no el lector alguno de los títulos: Mi vida, Madre, Padre, Matrimonio, Esposa, Hija, Cristo, Santo, y estos son sólo el principio de un largo recorrido por el pensamiento del autor.

Hace muchos años leí “Cien sonetos de amor”, de Pablo Neruda, y fue mi descubrimiento definitivo del chileno; con estos casi doscientos poemas, donde se destila un amor hacia la vida, hacia quienes le rodean, hacia la familia, hacia Dios casi con nombre y apellidos, he conocido a un hombre que nos habla a la cara, y al alma, con respeto, pero convencido de aquello que le mueve, que le mantiene en esta tierra y lo que aguarda una vez que definitivamente sienta la llamada del más allá.

No espere el lector o lectora encontrar florituras poéticas, ni metáforas donde neblinar lo que el poeta quiere decirnos. No, y en eso coincido con el prologuista: Rafael Borondo nos escribe como nos habla, para que le entendamos cuando hable de El sueño del poeta, o de qué es Ser poeta, o de ese florido Campo de Muchachas con veinticinco variedades.

Y si al lector o lectora pudiese aún quedarle alguna duda, en la parte final, Sonetos de un poeta solitario, y en el que da título a ella y al libro, encontraremos casi un testamento vital.

PD: Por cierto, bonito guiño de los antologistas incluir también algún que otro no soneto.

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