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sábado, mayo 07, 2011

Acantilados de papel, 357: Al otro lado, Yo


FICHA:
AL OTRO LADO, YO
de Ángel Almela Vlachs
Edita: Grupo de literatura La sierpe y el Laúd
Cieza, marzo de 2011
Género: poesía
Encuadernación: rústica
ISBN: 978-84-614-7641-1
46 páginas.
Página del autor.
Página del libro.

Ilustraciones de Ana Almela


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
Estamos ante el libro número cinco de la colección Acanto, que edita el Grupo de literatura La sierpe y el Laúd, de Cieza, y que contiene como elementos dominantes la noche y el Yo, pues en el transcurso de una noche (desde las doce a las ocho y media de la mañana), Ángel Almela nos contará lo que ha visto, lo que ve, y en algunos momentos, lo que cree ver.

Este es un libro que podría ser un largo poema, en vez de los veintisiete que lo componen, encabezados siempre por una hora de esa noche, a partir del segundo, “Duermes”, pues es ella, la mujer, ausente, pero presente en el ánimo del poema, otro de los elementos determinantes del libro. En efecto, quienes conocen a Ángel Almela saben que, ella, Ana, es “culpable de muchos de los poemas del libro”, como nos confesó el autor en la presentación del mismo, en el Museo Ramón Gaya.

Un libro que tiene mucho sentimiento personal, algo que ya vislumbramos en los versos elegidos como aldaba, del libro Cancionero y romancero de ausencias, de Miguel Hernández: “Eres la noche, esposa: la noche en el instante/ mayor de su potencia lunar y femenina./ Eres la medianoche: la sombra culminante/ donde culmina el sueño, donde el amor culmina.”

Pero si el lector aún duda del por qué estos poemas, tan sólo necesita avanzar unos versos más, y leer cómo, a las doce y cuarto de la noche, el poeta da sus razones, que unas veces la razón sabe, pero otras no, en el poema así titulado “Razones”.

La noche, como espacio poético, sirve a Ángel Almela para hilvanar una trama simbólica con temas que le preocupan, le satisfacen o le importan, sabedor de que todo libro es una indagación en la identidad personal, como defiende su amigo Luis García Montero.

La noche, tan desdeñada, tan dañada en este mundo actual por la proliferación y desvirtuación de figuras literarias como el Drácula de Stoker- un daño que se me asemeja irreparable, tanto en la literatura como en el cine- arrastra, sin ella quererlo, una muy dudosa reputación, pero Ángel Almela la ha elegido como cimiento para indagar en sus sentimientos, en sus obsesiones, en sus miedos, y con ello convertir las tinieblas en un lugar mágico, o romántico, siempre será inquietante, pero manteniendo con el lector o lectora un diálogo que no termina, aunque en su soledad, el poeta sabe que con cada verso, el amanecer se acerca, y con él, vendrá el despertar, el encontrarse otra vez a este lado, y llamarse Ángel y estar despierto.

Un libro que cuenta con dos ilustraciones de Ana Almela, su hija, que ponen principio y fin a esta profunda indagación personal de Ángel Almela Valchs.

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