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viernes, octubre 19, 2012

Acantilados de papel, 444: Colón nunco la hizo

Santiago Carabias
Colón nunca lo hizo
Talentura Libros, mayo de 2012


Dos coincidencias se daban al iniciar la lectura de la novela que esta semana nos ocupa. Una, ya conocía la irreverente narrativa de Santiago Carabias; dos, ya había leído otros libros de Talentura, la editorial, alguno recientemente, como Amor Manual, de Ángel Muñoz.

Estaba, por tanto, avisado. Pero ahora sé, por segunda vez, que nunca se puede estar preparado para la ácida y sarcástica forma de escribir del autor segoviano quien, por cierto, parece empeñado en convertir Segovia en un lugar donde todo es posible, incluso que su indefinible personaje- no puedo deciros el nombre, pues no creo que se desvele en ningún momento de la narración- nos la descubra en sucesivos retazos de sus exacerbadas aventuras con Gordo y Calvo, Pinocho y Alegre.

Escrita como el apático diario de un inconforme empleado de banca, donde se lamenta de la relación que mantiene con su mujer (Ella), de lo que aborrece su trabajo y de la animadversión que le producen los citados amigos, en algunos momentos alcanza la categoría de odio hacia ellos y todos los conocidos ("Como te tenga que ver todos los días me tiro del acueducto, y si puede ser, encima de ti", página 149).

Siendo así su vida, y convencido de que va a escribir la novela que cambiará la literatura universal, deja el trabajo, la deja a Ella y se instala de ocupa en la casa de un tío que tuvo la mala idea, en una ya casi olvidada ocasión, de dejarle las llaves.

Sin equipaje, sin ataduras, libre de todo- menos de aquellos tres amigos- se decide a escribir la que será la Obra Universal que le hará inmortal... pero, tampoco va a ponerse a ello el primer día.

Indolente como es el personaje, le acompañemos durante nueve meses en algo que es difícil de describir (idea que nos adelantan en la solapa de la cubierta), pero que me ha hecho reír en algunos pasajes, como ese caótico encuentro con la limpiadora de bigote-lija de pescador lijando su barca, entre las páginas 130-131; o sus teorías sobre quedar con una chicha, en la 147. Sin olvidar su idea de desmantelar el Acueducto por no sé que quítame unas piedras.

Santiago Carabias, a quien le preguntaré algún día cuanto hay de él en alguno de estos personajes, nos hace pasar un agradable rato con Ella, con Marisa, con Silvia, con los citados Gordo y Calvo, Pinocho y Alegre; con el regente del Garbanzo Loco, Manolín; y con los componentes de los Atilanos Muertos: Gerardo, Manolo Batusi y Ramón Cara Roja.

Sin olvidar, por supuesto a las jipas... y a las Hello Kitty Doy Una Hostia.


Francisco Javier Illán Vivas