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domingo, diciembre 23, 2012

Acantilados de papel, 459: Matar a Narciso

Alejandro Pérez Guillén
Matar a Narciso
Ediciones Alfar. 2012

Cada libro es un misterio, en él mismo y, en el caso del que nos ocupa, lo es desde que llegó a mi buzón. Misterio respecto a quién me lo ha enviado, misterio sobre qué contendrá el paquete y, una vez abierto, lo es mientras acaricio la cubierta y la miro, misterio sobre su contenido.

¡Y qué os puedo desvelar sobre el misterio que encierra un poema! Ya sabéis, desconocidos lectores, que la poesía la carga una poderosa arma, como es un lápiz, una pluma... Porque el verso, un solo verso, puede contener todo cuando odia el déspota- y a las pruebas actuales de un gobierno contra el pueblo me remito-.

Ya el título nos adelanta una misión imposible: matar a Narciso. Inmediatamente recordé otro libro, leído no hace mucho, donde el mito de Narciso era protagonista, claro que allí, él, Narciso, se encontraba despeinado, algo ciertamente difícil, pero aquí el objetivo es matarlo y, según el dibujo de la cubierta, más aún: ahogarlo. Posiblemente en ese lago de aguas cristalinas donde se vio reflejado por primera vez.

Alejandro Pérez Guillén decide hacerlo en cuarenta y un poemas, divididos en tres partes.

En esos poemas el lector va a encontrar el misterio de un proceso personal, en el que recrea, una vez sí y otra también, su propio yo, charlando frente al espejo, ya que pronto descubre que no es posible matar a Narciso, ya no a él, al personaje, sino al mito y, con él, lo vivido, como una relectura de su vida, existencia joven, como el mito, que jamás envejecerá.

La poesía es, en este momento, y para Alejandro Pérez Guillén, una reafirmación de sí mismo y del viaje hacia adelante.

Las ilustraciones de Daniel Campuzano me parecen un compañero de viaje excelente a los poemas que las rodean.

Francisco Javier Illán Vivas