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viernes, febrero 12, 2010

Acantilados de papel 281: El linaje de Alou


FICHA:
EL LINAJE DE ALOU

de Daniel Hernández Chambers
Edita: Edimáter
Sevilla, octubre de 2009
Género: juvenil
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-96870-26-0
125 páginas.
Página del autor.
Página del libro.
Ilustraciones de: Virginia Garrido Millán
Prólogo de: Francisco Javier Illán Vivas


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
El maestro Lovecratf ya nos avisaba de que la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido. Y aunque uno de los personajes de esta novela, el pintor Mahaguz, insista en que la brujería es un invento, una superchería, que no hay brujas que valgan, también debería haber recordado las palabras del primer Van Helsing, referentes a otros seres de la noche, que me son muy útiles: su fuerza está en que no creemos que existan.

A pesar de lo dicho anteriormente no estáis ante una novela de terror, por supuesto que no. El linaje de Alou nos lleva a un momento de la historia en que la ignorancia del pueblo es aprovechada por el poderoso de turno, representado por Alou, para mantenerlo amedrentado, obligarle a trabajar casi como esclavo y apropiarse de las posesiones de sus adversarios con falsas acusaciones. Todo ello con el apoyo de quienes no debieron ser ignorantes: la clase sacerdotal. Esta novela es también una fábula de expiación y de venganza.

Una historia que recorreremos entre un jardín de letras tejido por el autor, pues se nos descubre amante y conocedor de la naturaleza: adelfas, siemprevivas, geranios, nomeolvides, pinos, robles, encinas, hayas, abetos, olmos, cipreses, chopos, trepadoras, estefanotis, flores de la pasión, esparragueras, ricinellas, drácenas... ¡con tanta exuberancia de colores y olores nos describirá los jardines que no pude evitar evocarlo cuando me encontré entre las erosionadas piedras de la Ciudad Encantada!

Como la gran mayoría de los autócratas el señor de Alou tiene un enorme respeto por los artistas, pintores o poetas, pero al mismo tiempo teme los finos instrumentos que éstos son capaces de sostener entre sus manos, ya sea un lápiz, ya sea un pincel; su locura le lleva a desear ver pintada a toda su familia con una precisión tan perfecta como la propia realidad. Su abyecto deseo de querer un artista que fuese capaz de atrapar el tiempo y detenerlo en el lienzo desencadenará una venganza inesperada cuando encontró a un pintor que competiría en su arte con el mismísimo Basil Hallward, el que pintó el retrato de Dorian Gray.

No desvelaré más de esta bella historia que os recomiendo leer, pues sería como poner esa flor de cardo silvestre que se ponían en todas las casas, porque era creencia popular que dicha flor impedía que las brujas pudiesen entrar. Una flor que ya nadie pone, pero que para la mal llamada Santa Inquisición su ausencia era prueba irrefutable de brujería.

PD: Antes de terminar, aclaremos uno de los arquetipos que durante siglos han formado parte del inconsciente colectivo de la humanidad, en la famosa leyenda negra: la inmensa mayoría de los procesados por la Inquisición no eran quemados, si acaso el 1,9 % de los procesados. Ni todos fueron torturados, el porcentaje es casi similar, el 2 %. En tiempos de tanta oscuridad cultural, no era tan fiera como la pintaban.


EL AUTOR.

Daniel Hernández Chambers, Tenerife, 1972. Es autor de tres novelas publicadas (La ciudad Gris, Ediciones SM, El lugar donde se detuvo el tiempo, Ediciones Toromítico; y El linaje de Alou, Edimáter). Además este 2010 verá la luz De la ciudad y otros infiernos.

Habitual de diferentes concursos literarios, donde ha llegado a la final.

1 comentario:

DANNY dijo...

Gracias, Francisco. Lo cierto es que por el momento no puedo quejarme en cuanto a reseñas de El Linaje de Alou, todas están siendo muy positivas.