Si algún artículo te gusta, no dudes en pinchar sobre +1

viernes, mayo 28, 2010

Acantilados de papel nº 299: Benjamín


FICHA:
BENJAMÍN
de Federico Axat
Edita:Suma de letras
Madrid, enero 2010
Género: Terror
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-8365-102-5
504 páginas.
Página del autor.
Página del libro.


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
Que suelo participar en varios foros de literatura no es desconocido para ninguno de los habituales de la sección Acantilados de Papel, tanto en Vegamediapress.com (donde en estos momentos me tomo unas vacaciones, pues creo que mi ciclo allí ha concluido) como en esta bitácora de tan nebulosa cólera. Y digo esto por que a nadie debe extrañar que, mientras leía la novela del argentino Federico Axat, fuese leyendo los hilos abiertos en ¡¡Ábrete libro!!, por ejemplo; en Sedice o en Anika entre libros.

En todos ellos encontré una coincidencia: Federico Axat recordaba a los foreros y foreras a Stephen King, algo que ni afirmo ni pongo en duda. No lo sé. No he leído mucho de este autor, tengo otros preferidos en el campo del terror- aunque no es un tipo de literatura de la cual lea mucho en estos momentos-. Yo soy más de Peter Straub, de C. Terry Cline Jr.; pero, sobre todo, de Robert Howard y sus relatos recogidos en Rostro de calavera; de Poe y, más aún, de Lovecraft. Y el maestro escribió un ensayo titulado “El horror en la literatura”, donde nos decía que “el relato... debe tener un marco familiar a la época moderna, a fin de acercarse lo más posible al ámbito de la experiencia del lector. Sus fenómenos espectrales, además, deben ser malévolos más que beneficiosos, ya que la emoción que hay que suscitar ante todo es el miedo. Por último, debe evitarse escrupulosamente la jerga técnica del ocultismo o pseudociencia, con objeto de que la verosimilitud casual no se vea ahogada por una pedantería nada convincente”, y en esto, Federico Axat, posiblemente sin buscarlo, o a conciencia, que ya nos lo contará cuando charlemos con él, ha sido un alumno aventajado.

Porque, decidme, ¿dónde ubicar mejor que en Estados Unidos la acción de una novela de estas características? La invasión cultural anglosajona, en la literatura, el cine, la cultura, las noticias, la música,... hace que conozcamos mejor la Ruta 66 que la carretera que nos lleva cada día desde nuestra casa al trabajo. ¿No ocurre todo en los USA? ¿No invaden la Tierra siempre por los USA? ¿Los cataclismos más cataclismáticos no ocurren siempre en los USA? Me parece un acierto, pero sólo por esa nota despreciativa de la cultura propia hacia la del Imperio. Y, de esta forma, Federico Axat nos lleva a unos paisajes que todos conoceremos, vivamos en España, en Filipinas o en Argentina.

Benjamín tiene nueve años, está furioso con su madre y fantasea con la idea de marcharse de casa. Ahí empieza todo: cuando se escabulle y se esconde en el desván de la casa. A partir de este momento, la desaparición nos la cuentan desde el punto de vista del desaparecido, algo no habitual. Y lo que parecía simple misterio, con notas de terror, se transforma en horror, pues ya nos advirtió el maestro Lovecraft que "la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido", aunque, con su permiso, me atrevería a decir que nos produce mucho más horror LO CONOCIDO.

Benjamín se convertirá en una pesadilla para la familia, una familia que lo da por muerto, que reanuda su vida sin él, pero que lo tiene sobre sus cabezas. Y a lo largo de las 500 páginas Federico Axat nos va a hacer pasarlo realmente mal, aunque el final me parece un poco predecible, o, mejor definido, encuentra el desenlace demasiado rápido, cuando la novela es extensa, ya lo he comentado, más de quinientas páginas.

Os recomiendo, a pesar de ello, que os acerquéis a Benjamín, descubráis lo que una infantil mente puede tramar y os dejéis abrazar por el miedo, el más antiguo de los miedos, a lo conocido, a lo cercano, a nuestra propia casa.

No hay comentarios: