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viernes, junio 04, 2010

Acantilados de papel 300: Hijos de Heracles


FICHA:
HIJOS DE HERACLES

de Teo Palacios
Edita: Edhasa
Barcelona, enero 2010
Género: Histórica
Encuadernación: Cartoné
ISBN: 978-84-350-6208-4
319 páginas.
Página del autor.
Página del libro.
Ilustración cubierta: Tim Byrne

COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
Los mitos griegos tienen una autoridad inquebrantable, así era reconocido por un experto en la materia, Carlos García Gual, en un comentario publicado en Babelia, en la crítica sobre “Antígonas. La travesía de un mito universal por la historia de Occidente”, de George Steiner.

Para quien os escribe este comentario, esos mitos, son un manantial constante de lectura, de regresar a los orígenes, y por ello no podría responder a la pregunta que el mencionado profesor García Gual planteaba: ¿por qué Edipo, Prometeo, Orestes, Narciso, no quedan relegados a la arqueología? ¿Por qué un puñado de mitos griegos, reaparecen en el arte del siglo XX en un sentido casi obsesivo? Tal vez Teo Palacios podría hacerlo, pero, tengamos paciencia, se las plantearé cuando lo entreviste.

Hijos de Heracles es una novela histórica, aunque también ser prehistórica, y así nos lo comenta el autor en su nota previa: “la información de que se dispone sobre la Esparta arcaica, período en el que transcurre esta novela, es sumamente escasa”, y nos recuerda que los acontecimientos que nos va a narrar tuvieron lugar casi 1.000 años antes de Cristo.

A partir de ese momento el autor es responsable de cuanto ocurra, y nos presenta el reinado de Teopompo, rey de Esparta, la larga guerra con Mesenia, y el afianzamiento de Esparta como posteriormente sería recordada por la historia. Y, como hilo conductor de todo ello, la vida de Anaxándridas, el hijo de aquel, y posteriormente rey espartano, con lujo de detalles de cuanto tuvo que sufrir y vejarse en una sociedad como la lacedemonia.

Todo ello sembrado, a lo largo de la narración, de datos de la forma de gobierno, sociedad civil, militar, costumbres, cultura, religión, geografía, arquitectura, enriqueciendo su relato con una calidad que hago mías las palabras de la contraportada: “por fin, la novela definitiva sobre una cultura fascinante”.

Un pero hay en esta narración, y es la figura de Arquidamo (un personaje que podría ser el precursor de Efialtes), al que Teo Palacios le otorga una gran importancia- es el único personaje que nos narra su historia en primera persona- para después desaparecer sin dejar rastro, tras la batalla de Hisias.

Y como los mitos griegos tienen una inquebrantable autoridad, como decía al principio, no he podido evitar que el rito de la diamastigosis me recuerde a lo que los actuales gobiernos de Europa, pero sobre todo, de España, llevan a cabo contra su población: Teopompo inventó un rito para que otros le sacasen de sus problemas, algo que se repite, también con música, y sangre, sudor y lágrimas, tres mil años después.

PD: Una leyenda, un libro de leyenda, para una sección que alcanza los 300, número espartado por antonomasia.

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