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sábado, noviembre 20, 2010

Acantilados de Papel 323: El temor del auriga



FICHA:
EL TEMOR DEL AURIGA

de Antonio José Mateo Saura
Edita: Tabvlarivm
Murcia, abril de 2010
Género: Poesía
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-95815-30-9
69 páginas.


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
El temor del auriga nos introduce por un camino estrecho que exige constantes renuncias... así comienza el texto de la contraportada, que hoy, después de la reciente pérdida del autor, suenan como un eco lejano, que nos traen recuerdos de la pretensión de su autor, de aquella aspiración a lograr lo más tangible, lo más sencillo, porque la seguridad de cuanto nos rodea ya no la encontraremos en ningún asidero.

El libro está dividido en seis partes, con cuarenta y nueve poemas, prosa poética en muchas ocasiones, dedicado al hijo del autor, Antonio José. A lo largo de los versos recorremos un camino que nos puede producir temor, el mismo que rodea al auriga, por que nos encontramos ante una evolución personal que nos llevará, con Mateo Saura, hasta algo que no podremos abordar, puede que inafrontable, poemas escritos desde la experiencia personal: “Cae el tiempo. Y no hay lugar donde apartar las imágenes que viven del recuerdo...”, y si nos atreviésemos a leer el libro desde el último al primer poema, encontraríamos un viaje a los inicios de la búsqueda de cuanto nos rodea, “Miro el azul del mar,/ el azul del cuelo/ y sólo veo azul”, alegoría al mar, a su inmensidad, algo que no podemos ver en su totalidad, como la vida, como el tiempo, podemos ver un instante, pero no el tiempo en sí. En sus propias palabras, “no se logra capturar el mar (el tiempo) en su esencia”.

El temor del auriga nos recordará lo “jóvenes que permanecemos en un poema”, y la muerte- y su contrapartida, la vida- se nos asomarán dolorosamente desde cada rincón del recuerdo, aunque a éste, lo miremos “desde los espejos del tiempo”, no hay escapatoria, es falso el viaje placentero, ni las palabras de consuelo, ni se llega a ella cuesta abajo, sino que es una dolorosa experiencia la que nos descubre Mateo Saura.

“¡Cuántos detalles,/ ahora recuerdos,/ triunfan del encuentro/ con la aflicción!”, grita el autor, mientras va encontrándose con el Príncipe, en mayúsculas, o con el príncipe, en minúscula: “¿Para qué quiero, Príncipe, el goce celestial si después de él no habrá ya esperanza?”, un mundo en un poema, un mundo en un verso.

Una evolución dolorosa que nos lleva a la pregunta final: “Pero si Dios hiciera algo malo/ ¿qué le ocurriría al mundo?/ ¿Nos moveríamos buscando el abrazo/ o quizá entonces empezaría el olvido?”, Antonio José está ahora allí, buscando las respuestas.

1 comentario:

MarianGardi dijo...

Gracias por la visita, me encanta la critica literaria, se aprende mucho leyéndola.Y a mi me gusta antes aprender que aburrirme con alguna novela que se caiga por su propio peso.
Saludos, es todo un honor su mirada