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sábado, noviembre 27, 2010

Acantilados de papel, 324: Viaje a la Palestina ocupada


FICHA:
VIAJE A LA PALESTINA OCUPADA

de Eric Hazan
Edita: Errata Naturae Editores
Madrid, febrero de 2010
Género: Periodismo, libro de viajes
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-937145-8-1
125 páginas.
Traducción: Sara Álvarez Pérez
Ilustraciones: David Sánchez


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas

Tal vez sea cierto eso de que, cuando uno se acerca a las noticias que tratan sobre el llamado Oriente Próximo tiene ya una opinión preconcebida, o es pro algo o es contra algo. Por eso, cuando tuve conocimiento de la aparición de este libro, quise leerlo, por la condición de su autor, a quien ya conocía, nacido en París en 1936, de madre palestina y padre judío, aunque siempre me quedó la duda de qué significaba eso de “madre palestina”, porque podía ser judía, musulmana, ortodoxa, cristiana, católica... y así una larga relación. En sus datos, que se repiten en este libro, aparece algo claro: padre judío. ¿Y eso, me pregunté? ¿Judío de Palestina, de Israel, de Estados Unidos, de Alemania, de...?

Y ahí comienzan las dudas respecto a las pretensiones del escritor, editor y médico parisino que decide ir a Palestina para conocer la situación en que se vive en Nablus, Qalqilya y Hebrón (por cierto, si la segunda ciudad se escribe ahora de otra forma, tras la reforma de las Academias, me da lo mismo). En la edición original el título es mucho más preciso: “Notes sur l´ocupation. Naplouse, Kalkilyia, Hébron”, y en eso consiste el presente libro: notas sobre un viaje, con apuntes sobre lo acontecido desde el primer al último día, cronológicamente y sobre el terreno que en cada momento pisaba, por ese orden: primero Nablus, después Qalqilya y, finalmente, Hebrón.

Vale, de acuerdo, no es una guía turística, porque posiblemente sea casi imposible hacer un viaje de turismo guiado a esos lugares, pero poco más aporta de lo que otro cualquiera podría encontrar si realizase el mismo recorrido en un periodo semejante, de mayor o menor calma en una tierra tan castigada por la política y la religión, o por ésta y aquella, que el orden de los factores no creo que cambie el valor del producto.

Ahí se queda el autor, un intelectual que estuvo en el Frente de liberación nacional que luchó por la independencia de Argelia, y del que el lector espera mucho más, al menos este que escribe la reseña. Me ha dado la impresión de que Eric Hazan nos lleva al lugar, nos lo describe, nos pone una grabadora, cuenta lo que ve, cómo lo vé, pero nada más. Y así, de poco le ha servido el viaje.

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