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sábado, marzo 05, 2011

Acantilados de papel, 344: Solo guerras perdidas


FICHA:
SOLO GUERRAS PERDIDAS

de Pascual García
Edita: Alfaqueque Ediciones
Cieza, septiembre de 2010
Género: Narrativa
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-937420-65
250 páginas.
Página del autor.
Página del libro.
Ilustración de portada: Francisca Fe Montoya



COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.

“Eligieron a Aníbal Salinas, porque durante toda la guerra, y más tarde, en el periodo de entrenamiento al que había sido sometido y que soportó con un estoicismo ejemplar, había dado muestras de un carácter frío e indomable, de un temperamento en apariencia amistoso bajo el que escondía la condición indómita de una bestia” (Pág 15) y alrededor de este personaje se desarrolla la trama de Sólo guerras perdidas, en paisajes que Pascual García conoce a la perfección, que ya nos mostró anteriormente en su obra, y que ahora nos deja recrearnos por senderos vírgenes a ojos extraños, como un lujo añadido a su precisa escritura.

Si el lector tiene dudas de la misión de Aníbal Salinas, sólo debe esperar unas pocas páginas más, “matar es sólo un acto que posee un objetivo, un acto limpio, eficaz, rápido y seguro. Ésta es nuestra tarea, a esto nos dedicaremos de ahora en adelante”, y a ello se entrega con precisión: a reunir a los restos que quedan del bando perdedor, convertidos en “ladrones vulgares, sin honor ni verdad alguna que anteponer a tanta ignominia”... porque en realidad “lo único que hacían de verdad era esconderse y huir”, reunirlos para que el bando perdedor pueda aniquilarlos definitivamente.

En su tarea no reparará en utilizar su destreza y sus armas contra los que son de su propio bando, amigos de la niñez, amigos de la familia, no importa, él es un soldado y recibe órdenes. He disfrutado con la lectura esta novela, pero sobre todo con esa condición indómita de una bestia que caracteriza al personaje principal, al que Pascual García nos lo ha ido mostrando desde diferentes y variados puntos de vista: somos testigos de lo que hace, conocemos por qué lo hace, lo que piensa él y lo que piensan los demás de él.

Una bestia que recupera parte de su humanidad en los escasos encuentros amorosos que se permite, o se permitió en el pasado, y en ellas, en la Mujer en mayúscula, tal vez encuentre la expiación de tanta vileza, o no, eso tendrá que decidirlo el lector o lectora de una novela que no es novela histórica, ni que trata de la guerra civil española, sino de las guerras, de quienes quedan marcados por ellas, pero que a la vez trata de todo ello.

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