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viernes, diciembre 28, 2012

Acantilados de papel, 460: ¡Atención! Puede contaminar

Julio Pavanetti
¡Atención! Puede contaminar
Editorial Germania, 2012
Ilustraciones de Silvia Viñao

Se acomoda bien las gafas y aguarda
con el verso entre los dedos
a que el quemante aliento del poema
rompa la parálisis y el silencio
a que le somete la dictadura
de los papeles en blanco.

¡Cuántos poetas, cuántas poetas, han sufrido la dictadura del papel en blanco! Leyendo el poemario más reciente de Julio Pavanetti, muchos, más de los que quisiéramos, nos vamos a ver reflejados en sus poemas, en lo que nos cuenta con la sinceridad de las palabras, convertidas, en esta obra, en principio y fin del mundo y, ella, la palabra, cuando nos mira desde la página- ya no está en blanco- tiene una pretensión clara: contaminarnos que, aquí, es lo mismo que influirnos.

Julio Pavanetti no nos engaña, no se nos presenta como estos políticos de hoy, con unas promesas para después hacer lo contrario, no. Él, desde la cubierta, avisa: ¡Atención! Puede contaminar.

A lo largo de mi ya provecta edad, he leído a muchos poetas, con cientos de ellos he comentado su obra, a otros muchos más les he reseñado su poesía y siempre sé que en casi todos los libros hay algo que trasciende, que quedan en la memoria- aunque también es justo reconocer que algunos libros no han merecido ocupar un sitio en mi biblioteca-. Estamos ante uno de esos libros que penetran.

El autor se nos muestra tal y como es, hay mucha sinceridad en los poemas que contiene ¡Atención! Puede contaminar. Desde el primer momento, Julio Pavanetti reflexiona sobre su poesía, y nos irá contando, a lo largo de los poemas sus motivos para escribir, cómo lo hace, cuando lo hace y por qué lo hace.

Estoy convencido de que con el objetivo de que le conozcamos mejor, nos irá desgranando qué poetas han influido en su obra, y así escribirá a Miguel Hernández, a Antonio Machado, a García Lorca, a Benedetti, a Alfonsina Storni, a Ángel González, a la vez que nos deja breves citas de otros, como Neruda, Szymborska, Jorge Manrique, Omar Lara...

Sí, he descubierto en esos versos mucha poesía en soledad, en el silencio de la noche, buscando en su yo más profundo, por que en él el poeta no nos va a mentir, sino que se ofrece, como decía unas líneas antes, con total sinceridad.

Descubrir a Julio Pavanetti ha sido, para este impenitente lector, un auténtico placer. Sé que varios de los poemas de este libro trascenderán, no se perderán en el océano de la poesía, sino que emergerán como islas y allí podremos encontrarlos.

Para finalizar este comentario de un excelente libro- qué pena de la errata de la página 111, pero se lo disculpamos a una editorial que apuesta fuerte por la poesía- me quedo leyendo Búscame II, posiblemente lo escojo por que le escuché recitarlo al autor en Benidorm, durante la presentación del libro. Y, también, porque si eso ocurre, quiero que me busquéis en ese poema.

Francisco Javier Illán Vivas