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viernes, mayo 07, 2010

Acantilados de papel 294: Objetivo: Adolf Hitler


FICHA:
OBJETIVO ADOLF HITLER

de Patrick Ericson
Edita: Styria
Barcelona, enero de 2010
Género: Thriller histórico
Encuadernación: Cartoné
ISBN: 978-84-92520-45-9
351 páginas. 20 euros
Página del autor.
Página del libro.
Portada: Enrique Iborra
Prólogo de: José Miguel Romaña


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
En 1978 Len Deighton escribió “SS-GB. 1941: Los nazis en Gran Bretaña” , que fue aplaudido por la crítica como un soberbio trazado histórico de lo que podría haber sucedido si la bota nazi hubiese pisado las calles de Londres. Un comentarista del The New York Times llegó a decir que era “una historia de espionaje absorbente, sensacional”, y que tuve el placer de leer hace ya más de treinta años, en los lejanos ochenta del pasado siglo.

Ya antes de comenzar con la lectura de la novela de Patrick Ericson le comenté, creo que a través del foro de ¡¡Ábrete Libro!!, la existencia de esta novela, que muchos foreros y foreras más jóvenes desconocían y, que seguramente no sería el primero que escribiese sobre qué habría sucedido si... un género que llaman historia-ficción, por que todo debe estar catalogado. Styria, de la que hablaré al final, lo califica como thriller histórico, pues trata de lo que pasó, de lo que podría haber pasado si los nazis hubiesen sido capaces de dar un giro a los acontecimientos bélicos a principios de 1943 y del intento de asesinar a Adolf Hitler para asumir el poder de un IV Reich, y que en esto puede que sí fuese el primero en escribir.

José María Fernández-Luna, que siempre está presente en Patrick Ericson, sitúa, a mi entender, el momento clave de su trama ucrónica en el 6 de febrero de 1943, momento en que Ribbentrop y Molotóv se reunieron en la ciudad de Kaunas, en la hoy independiente Letonia. En ese momento firmaron un tratado donde se acordó la retirada de las tropas alemanas en Stalingrado a cambio de que los rusos aceptaran la pérdida de las provincias conquistadas y permanecieran neutrales en la guerra que Alemania habría de sostener contra las fuerzas aliadas de Gran Bretaña y Norteamérica (Pág 54). ¿Por qué ocurre este pacto? Por que Hitler estaba convaleciente de un intento de envenenamiento y por que Stalin había ignorado la información que recibía de sus propios generales respecto a la situación de las tropas alemanas.

Otro momento importante del giro en los acontecimientos históricos, que el autor considera de 360 grados, es la reunión en la Cancillería, previa citación de Goering, de Heinz Guderian, Erwin Rommel, Karl Doenitz, Albert Speer, Josef P. Goebbels, Alfred Jodl, Martin Bormann, Von Ribbentrop, Von Manstein y Adolf Galland (pág. 59 y ss.) donde llegan al acuerdo de orientar el rumbo de la contienda, al margen de Hitler, aunque para mayor gloria suya, y dedicarse a fabricar armas y armas, aviones y aviones, tanques y tanques, desarrollando todas las novedades armamentísticas que con Hitler al frente del poder no podrían y, de esa forma, dar un vuelco al rumbo de la guerra a favor de los intereses alemanes.

He citado todos esos nombres para que el imposible lector de este comentario entienda que la novela se caracteriza por su consistente documentación, pero que a partir de esa base, el autor nos llevará sobre todo al misterio que rodea el intento de envenenamiento de Adolf Hitler, en una cena en la que están presentes sus más cercanos amigos y colaboradores, y dónde todos, menos el amo de Alemania, salen ilesos.

¿Quién quiere atentar contra la vida del dictador y ocupar su puesto en ese brillante futuro que le espera a la Alemania victoriosa, fundando un IV Reich? Eso, Patrick nos lo guarda con mano maestra, entre las páginas, y sólo al final el lector encontrará respuesta al misterio.

Dije anteriormente que hablaría de Styria, una editorial que yo creía cuidaba sus ediciones. En esta novela debo decir que desde la página 8 se ven sus errores, como inventar la isla “Magadascar”, permitir la reiterada aparición de errores como “no hay nada qué...”, “a ninguno de los presentes le caí bien el almirante...”, “Ahora que en está en nuestras manos...”... Incluso la reiterada aparición de la expresión “En eso que...”, más propio del posible manuscrito del autor que de la obra ya impresa. Patrick está trabajando muy duro y se merece que cualquier editorial cuide con todo el esmero posible la edición de sus novelas.

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