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sábado, noviembre 13, 2010

Acantilados de Papel, 322: Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental


FICHA:
GUÍA POLÍTICAMENTE INCORRECTA DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL

de José Javier Esparza y Anthony Esolen
Edita: Ciudadela
Madrid, septiembre de 2009
Género: Ensayo
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-96836-56-3
263 páginas.
Página del autor.
Página del libro.


COMENTARIO de Francisco Javier Illán Vivas.
Cuando anuncié este libro en la sección de Libros abiertos, casi inmediatamente recibió un mensaje que decía textualmente :”No sé, debe de estar interesante, pero supongo que todo dependerá de cómo se mire, porque algo como “El impresionante legado de España en América y su papel esencial en la historia de nuestra civilización”, también puede una doble lectura como “El impresionante legado que los nativos americanos no llegaron a desarrollar a causa del colonialismo”...”, me dejó un poco sorprendido, y, contrariamente a mi costumbre, subí una entrada- respuesta políticamente correcta, cuando el cuerpo me pedía decir, ¿pero es esa la opinión que tenemos de nuestra historia? ¿Y el impresionante legado que los nativos de la península itálica no desarrollaron a causa del colonialismo griego? ¿y el impresionante legado que los nativos de la península ibérica no llegaron a desarrollar a causa del colonialismo romano...? Pero no, lo dejé, por que ahora, leído el libro, observo que hubiese sido tremendamente incorrecto, y que no merece la pena ni comentarlo.

Porque no, no debemos mirar hacia la cultura greco romana, imperialistas ambas naciones, sobre todo la primera, que abortó la conquista de parte de Europa por los persas, que nos dejó la democracia- tan perversa- la filosofía, a Platón, a Sócrates, a... ¡¡Y qué decir de los imperialistas romanos que tanto mal hicieron en el mundo de su tiempo!!.

Ahora lo políticamente correcto es alabar las culturas orientales, que nunca han hecho mal a nadie, nunca han conocido la guerra, nunca las persecuciones, y, si es posible, loar la religión de la paz, desconociendo la historia pasada y actual, y cito a Lynn Thorndike (La historia de la Europa medieval): “Así que la nueva religión comenzó bastante pronto a adoptar las características crueles y sórdidas de la conquista y el tributo, y el perseguido profeta pronto se transformó en déspota religioso y legislador nacional”.

Este es un libro que nuestros políticos deberían leer, y examinarse de él, siguiendo la recomendación que en un famoso artículo les hacía Pérez-Reverte: que leyesen la historia. Conocer las mentiras de las clases dirigentes actuales, en busca de pervertir la tradición, la cultura, el pensamiento, reescriben la Historia, con mayúscula.

Ideas sobre las que insiste este ensayo: que Occidente es la civilización de la razón, y la civilización cristiana es la única donde el poder político es distinto a la autoridad religiosa; que la Edad media fue una época de desarrollo de la razón, la ciencia y el arte; cómo el iluminismo utópico de algunos filósofos ilustrados sólo trajo violencia y tiranía política; el impresionante legado de España en América y su papel esencial en la historia de nuestra civilización; y, lo más de lo más en lo políticamente incorrecto, que todas las ideologías totalitarias que arrasaron el siglo XX son de raíz socialista.

Quiero finalizar destacando este texto de Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña: “Cuidado, cuánto debemos no a la simbiosis entre cristianos e islamitas- necia tesis- sino a su pugna feroz, a su antibiosis. El secreto de la fuerza hispana contra los invasores lo encontraban en que aquellos hombres y mujeres hispánicos eran como eran en razón de su herencia temperamental, forjada al correr de los milenios de la vida primitiva de los peninsulares en el fondo de saco de Europa, que era España, y durante los siglos de romanización y de señorío visigodo. El islam llegó a muchas tierras en el mundo y sólo fue expulsado de España. ¿Cómo no vincular esa expulsión con el ancestral talante hispano?”

2 comentarios:

Asigan dijo...

A lo políticamente correcto no se responde con lo políticamente incorrecto. A lo falso se responde con la verdad, a lo inmoral con lo ético. Ser políticamente correcto no es el problema, lo es serlo a costa de la verdad o la ética.

Desde esta perspectiva, a la visión satanizadora de occidente no se responde con una beatífica, sino con la verdad.

A los griegos, por ejemplo, no les interesaba lo más mínimo que los pueblos que colonizaban tuvieran un sistema político representativo o no, su misión era colonizadora no evangelizadora. Por supuesto, a los pueblos visitados por estos tampoco les interesaba otra cosa que despojar, si podían, de todo lo que portaban los griegos excepto, si acaso, sus ideas políticas.

Los romanos no construían infraestructuras en plan ONG sinceramente conmovidos por el atraso sempiterno de los galos o los íberos, por decir algo. Lo hacían para facilitar su función depredadora. Y a estos, si hubieran podido, no les hubiera detenido la fantástica magnificencia artística de la urbe romana si hubieran podido plantarse en ella para saquearla.

No nos legaron nada, como nosotros no legamos nada a los americanos, lo cuales, por supuesto, nos hubieran quitado hasta la ropa de haber tenido oportunidad.

Los muertos o despojados de todas partes no reciben consuelo de un supuesto legado que, como digo, en todo caso lo es a pesar de los "legadores". Ni exime al depredador de su acto el que los descendientes, si quedan algunos, de los depredados hablen como ellos o adopten sus leyes y creencias religiosos o científicas.

Nos apropiamos, imitamos, adoptamos o lo que proceda, según casos, de todo lo que no resultó útil o beneficioso. Si tenemos o tienen leyes justas, métodos científicos sensatos y otras cosas es gracias a nosotros mismos, que las valoramos, conservamos y perfeccionamos. Lo cual no nos debe impedir rechazar todo lo que no nos conviene, beneficia o es éticamente reprochable, proceda de quienes proceda. La historia está para aprender de ella, no para convertirla en bandera de nada.

Asigan dijo...

A lo políticamente correcto no se responde con lo políticamente incorrecto. A lo falso se responde con la verdad, a lo inmoral con lo ético. Ser políticamente correcto no es el problema, lo es serlo a costa de la verdad o la ética.

Desde esta perspectiva, a la visión satanizadora de occidente no se responde con una beatífica, sino con la verdad.

A los griegos, por ejemplo, no les interesaba lo más mínimo que los pueblos que colonizaban tuvieran un sistema político representativo o no, su misión era colonizadora no evangelizadora. Por supuesto, a los pueblos visitados por estos tampoco les interesaba otra cosa que despojar, si podían, de todo lo que portaban los griegos excepto, si acaso, sus ideas políticas.

Los romanos no construían infraestructuras en plan ONG sinceramente conmovidos por el atraso sempiterno de los galos o los íberos, por decir algo. Lo hacían para facilitar su función depredadora. Y a estos, si hubieran podido, no les hubiera detenido la fantástica magnificencia artística de la urbe romana si hubieran podido plantarse en ella para saquearla.

No nos legaron nada, como nosotros no legamos nada a los americanos, lo cuales, por supuesto, nos hubieran quitado hasta la ropa de haber tenido oportunidad.

Los muertos o despojados de todas partes no reciben consuelo de un supuesto legado que, como digo, en todo caso lo es a pesar de los "legadores". Ni exime al depredador de su acto el que los descendientes, si quedan algunos, de los depredados hablen como ellos o adopten sus leyes y creencias religiosos o científicas.

Nos apropiamos, imitamos, adoptamos o lo que proceda, según casos, de todo lo que no resultó útil o beneficioso. Si tenemos o tienen leyes justas, métodos científicos sensatos y otras cosas es gracias a nosotros mismos, que las valoramos, conservamos y perfeccionamos. Lo cual no nos debe impedir rechazar todo lo que no nos conviene, beneficia o es éticamente reprochable, proceda de quienes proceda. La historia está para aprender de ella, no para convertirla en bandera de nada.